Un ensayo de fugas de aire en la construcción (BLOWER DOOR), nos proporciona un valor numérico que indica el grado de permeabilidad al aire del conjunto de la construcción ensayada. Este dato permite calificar su permeabilidad al aire y compararla con otras construcciones o verificar si su ejecución ha conseguido el objetivo marcado por una normativa determinada, estándar de construcción o por un requisito del promotor.
El procedimiento para realizar el ensayo, así como las características de los equipos a utilizar y los datos a facilitar en el informe del ensayo, vienen determinados en la UNE-EN ISO 9972:2019 – Determinación de la permeabilidad al aire de los edificios – Método de presurización con ventilador.
Pero la parte más practica del ensayo es la detección de las fugas de aire. Aquí es donde los profesionales sacamos conclusiones de las soluciones diseñadas y ejecutadas o de los puntos que se no se han tenido en cuenta. Esta fase es la que permite validar sistemas, materiales, soluciones o descartarlas plantear otras.
La búsqueda de fugas conlleva habitualmente dedicar más tiempo que al propio ensayo y si el edificio es grande, el trabajo puede ser ingente.
Dos consejos:
- Estudiar previamente la construcción desde el punto de vista de las infiltraciones. Es imprescindible definir la línea de permeabilidad, determinar materiales, trabajar los detalles, consultar a algún especialista (fabricante, distribuidor, técnico, etc.)
- ¡!Por favor!!, realizad al menos un ensayo antes de acometer la fase de acabados. Una vez instalados pladures, falsos techos, etc., ya no es posible reparar nada.
SISTEMAS PARA LA DETECCIÓN DE FUGAS
Para detectar las fugas de la envolvente, como es lógico, debemos tener el/los ventiladores del Blower Door en marcha para generar una sobrepresión o depresión respecto del exterior, de tal forma que provocan movimientos de aire a través de juntas, fisuras, entregas, materiales, pasos de instalaciones, etc.
La última versión de la UNE, publicada en 2019 ha incorporado el ANEXO E (Informativo) con el título Detección de la fuga de aire, en el que se especifican cuatro métodos, aunque no son los únicos:
a/ método de sustracción, b/ empleando un visor térmico infrarrojo, c/ empleo de humo y d/ empleo de un anemómetro.
Describimos a continuación estos y otros métodos no contemplados en la UNE y algunas observaciones sobre los mismos:
PRIMERAS SENSACIONES
Solamente con poner en marcha el ventilador ya obtenemos los primeros indicios del estado de la envolvente sin utilizar ningún instrumento.
La mano
El más básico y no por ello el menos utilizado, es el uso de la mano. Si estamos presurizando y pasamos la mano por las juntas, mecanismos eléctricos, ventanas, etc. podremos notar las entradas de aire. Si la humedecemos, el efecto de evaporación la hará todavía mas sensible al movimiento del aire.
También nuestro cuerpo es sensible a las corrientes de aire que se producen, sobre todo cuando estamos en el ámbito de una puerta.
La observación
Hay ciertos indicios que nos pueden indicar puntos de infiltración, como son:
- Acumulación de polvo o manchas de polución en aislamientos, o paramentos.
- Presencia de telarañas. Normalmente las tejen donde hay flujos de aire, que aprovechan para construirlas y cazar insectos.
- Movimiento de cintas, plásticos, cortinas, etc. con el ventilador en marcha.
GENERADOR DE HUMO
Los generadores de humo utilizan glicol, que al pasar por una resistencia eléctrica se vaporizan y vemos un humo con densidad igual a la del aire, por lo que materializan el movimiento de este.
Los hay de distintos tamaños, desde los pequeños portátiles con batería, hasta los de tipo discoteca de gran tamaño.
Se puede trabajar con pequeñas bocanadas de humo dirigidas hacia algún elemento o bien por inundación total forzando la salida de humo al exterior. Es muy útil para encontrar infiltraciones poco obvias.
El humo no es toxico y no existe contraindicaciones sanitarias. En todo caso debe de consultarse su uso previamente con la propiedad. Cuidado, el humo activa los detectores de incendio.

Al utilizar la termografía debe de tenerse claro que no vamos a ver el flujo del aire, sino el efecto térmico que este produce sobre las superficies en las que incide. La velocidad del aire hace que se modifique la temperatura superficial de los materiales y por ello una infiltración puede ser fácilmente detectable, especialmente si disponemos de un buen contraste de temperaturas entre interior y exterior. El patrón térmico de las infiltraciones es claramente identificable (tipo pluma).
La termografía no detectará infiltraciones perpendiculares a una superficie si no las llega a bañar.
La termografía es muy recomendable en espacios de todos los tamaños, en especial los que son muy grandes y altos con dificultad para acercarse a todas las zonas.
Las imágenes térmicas son perfectas para documentar los informes.

ANEMOMETRO DE HILO CALIENTE
El anemómetro de hilo caliente muestra la velocidad del aire que atraviesa cualquier fisura o junta. La velocidad nos proporciona una idea de la importancia de la fuga.
Una fotografía del anemómetro situado delante del punto que se examina ayuda a ilustrar los informes.
La utilización del anemómetro no nos proporciona una idea general del estado de la envolvente, ya que es preciso ir resiguiendo los puntos que consideramos que tengan posibles fugas. Pero sí que es ideal para verificar puertas, ventanas, juntas y puntos concretos.


ULTRASONIDOS
Hoy por hoy es un sistema poco utilizado.
El sistema requiere de un emisor y un receptor de ultrasonidos situados uno en el exterior y otro en el interior. No siempre es fácil situar el emisor exterior, que debe estar enfrentado a la superficie a ensayar.
Por mediación de un display y unos auriculares, podemos advertir el aumento de la señal ultrasónica y por tanto las fisuras. Algunos fabricantes proporcionan un software complementario que realiza un mapa de colores en función de la importancia de la fuga y otros sistemas facilitan algún cálculo del área de la fisura.
Este es el único sistema que no precisa que la obra esté totalmente cerrada, ni requiere generar sobrepresiones o depresiones. Es interesante para el análisis de puertas y ventanas sin necesidad del equipo Blower Door.

MATERIALIZACION DEL MOVIMIENTO DEL AIRE
No parece un sistema demasiado profesional, pero cumple con su función. Se trata de visualizar el movimiento del aire mediante algún material ligero, como una gran pluma o conjunto de ellas. Utilizando un mástil extensible, permite llegar a casi cualquier altura. Es un sistema de bajo coste y alta efectividad.


METODO DE SUSTRACCIÓN
Descrito en el ANEXO E de la UNE-ISO, no es un método estrictamente para detectar fugas, sino un método para cuantificar las fugas que provienen de un elemento en concreto (puerta, ventana, paramento, máquina, etc)
Consiste en realizar un doble ensayo o una doble lectura. Se realiza un primer ensayo del recinto que contiene el elemento a ensayar y se toman los valores de caudal (q50 o q100) y el área de fuga equivalente (EqLA10). Se procede a tapar el elemento que estamos ensaando, normalmente con plástico y cintas y se repite la toma de datos del primer ensayo. Ambos ensayos se realizan sobrepresionando el elemento, para evitar arrancar el plástico.
La diferencia entre los valores ensayados nos dará el caudal que fuga del elemento (m3/h) y su área de fuga equivalente (cm2).

La elección del sistema de detección de fugas depende de los instrumentos de que disponga cada operador de B.D. y de sus hábitos. Normalmente se utiliza más de un sistema de detección simultáneamente en las detecciones de fugas, ya que no existe un método infalible.
Para finalizar un último consejo, para los equipos que intervienen en proyecto y ejecución de obra:
- Merece la pena estar presentes en los ensayos para verificar las soluciones realizadas. En muchas obras es el único ensayo in situ del conjunto de la obra una vez ejecutada.
Albert Escofet
Arquitecto técnico
Consultor en Blower Door y termografia
Passive House Designer
Certified Termographer
Asesor BREEAM.ES

