Los parques y los locales comerciales en general requieren de grandes superficies en planta baja, con espacios diáfanos, pocos pilares y alturas relativamente grandes.
Con estas características, encaja a la perfección la tipología constructiva que se ha utilizado tradicionalmente en la construcción de naves industriales. Estructuras metálicas o prefabricadas de hormigón, que permiten grandes luces entre pilares, soleras de hormigón, cubiertas ligeras tipo Deck y cerramientos perimetrales a base de paneles prefabricados de hormigón o metálicos, ya sean bandejas o paneles, que han evolucionado hacia diseños, acabados y colores mucho más atractivos que los utilizados en la industria.
Hasta aquí, todo correcto. Pero hay una diferencia importante entre una nave industrial y un local o parque comercial, más allá del propio diseño y aspecto. A diferencia de la nave industrial, el local comercial debe mantener unas condiciones internas de confort para los clientes, visitantes y trabajadores en cuanto a Temperatura, humedad, calidad del aire y esto se traduce en costes energéticos.
Los materiales descritos anteriormente se ajustan perfectamente a las necesidades constructivas y a las necesidades de conseguir unos costes ajustados. El punto débil de estos edificios comerciales lo encontramos normalmente en la ejecución de estos.
Si en la fase de proyecto no se ha definido con claridad la línea de continuidad del aislamiento térmico y de la capa continua de permeabilidad al aire y no se han estudiado detenidamente los detalles de los encuentros entre los diversos paramentos y materiales, estas soluciones quedan en manos de las empresas instaladoras, que en muchos casos son diferentes contratistas sin coordinación entre ellas. Y a pesar de la buena voluntad que puedan tener, habitualmente no se ejecuta la mejor solución posible.
¿Qué consecuencias acarrean estas indefiniciones?
Si no definimos estos detalles, dejamos al azar y sin control, la creación de puentes térmicos y áreas de fugas de aire (infiltraciones).
Las unidades de climatización, normalmente Roof Top, generan sobrepresiones en el interior de los locales, forzando la salida al exterior de una parte del aire ya climatizado, obligando a un mayor trabajo de estas unidades, generando de esta forma consumos innecesarios. Estas pérdidas se producen continuamente siempre que las unidades de climatización estén en funcionamiento (aproximadamente 12 h/día).
Lo peor es que durante toda la vida útil del edificio (25-40 años) estaremos sufriendo estos malos funcionamientos y despilfarros energéticos.
Si pagamos por un edificio bien construido, ¿Por qué no lo exigimos? ¿Por qué no lo verificamos?
Un cálculo sencillo de Áreas de fuga. Un simple ejercicio nos puede dar un valor aproximado para ser conscientes de la magnitud que pueden alcanzar las Áreas de fuga.

En este supuesto tenemos un Área de fuga total sumando todas las áreas de 12,42 m2, o lo que es más gráfico una apertura de 3,52 x 3,52 m. En ningún caso aceptaríamos una apertura de estas dimensiones en la cubierta o en fachada, no obstante, las aceptamos sin ser conscientes de su existencia.
Un ejemplo real de Áreas de fuga
La causa que generó el encargo de la auditoria del edificio fueron los desmesurados consumos energéticos debidos a la climatización en períodos de invierno y de verano, con el agravante de no conseguir nunca temperaturas de confort.
Mediante termografía e inspección visual, se detectaron unas Áreas de fuga de 43,50 m2 (cuadrado de 6,60 x 6,60 m). Con estas áreas de fuga tan grandes, descartamos la realización del ensayo Blower Door.



¿Cómo evitar las malas soluciones y las deficientes ejecuciones?
Bajo ningún concepto un buen diseño o una buena ejecución tiene que incrementar el coste que debemos pagar por la construcción.
Un buen asesoramiento en fase de proyecto por parte de un profesional evita problemas posteriores a la hora de entregar la obra.
Un planteamiento adecuado puede ser:
- En fase de proyecto:
- Definición de la capa de aislamiento térmico y de permeabilidad al aire y detalle de los puntos singulares. Garantizar continuidad.
- Definir juntas, membranas o remates en caso de ser necesarios.
- Definir por contrato el nivel de permeabilidad al aire del edificio a construir (n50 o qE50)
- En fase de ejecución
- Seguimiento de la ejecución y puesta en obra por parte de un especialista.Ensayo final de Blower Door para verificar el objetivo definido (n50 o qE50)
- Análisis termográfico para verificar la continuidad de los aislamientos.
Los controles y finalmente los ensayos no destructivos deben de validar o no, la ejecución de los trabajos realizados. Solo así se pueden verificar las condiciones previstas en proyecto y poder realizar la recepción de los edificios.
Cualquier defecto o mala ejecución en la envolvente térmica, supondrá consumos innecesarios durante toda la vida del edificio.
Albert Escofet
Arquitecto técnico
Asesor BREEAM.ES / Consultor en termografía y Blower Door
En próximas entradas desarrollaremos varios de los conceptos introducidos en este breve escrito.

